03 marzo 2021

Ecuador: Primera vuelta y nueva campaña electoral

1. Primera vuelta. Andrés Arauz ganó la primera vuelta electoral del 7 de febrero de 2021 con el 32,72% de la votación. Le siguieron: Guillermo Lasso con el 19,74%, Yaku Pérez con el 19,39%, Xavier Hervas con el 15,68% y los 12 candidatos restantes que, juntos, sumaron el 12,46%, además de los votos nulos y blancos.

FuenteElaboración de AET con base en los resultados generales del CNE Ecuador


A Arauz le faltaron alrededor de 675.000 votos para superar el umbral del 40% exigido por la norma ecuatoriana para ganar la elección presidencial en la primera vuelta, porque la diferencia entre él y Lasso superó el 10%, el segundo requisito normativo. Por consiguiente, la segunda vuelta se celebrará entre Arauz y Lasso el 11 de abril de 2021.

2. Nueva campaña electoral. Idealmente, la campaña electoral y la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador podrían ser un episodio más del enfrentamiento político e ideológico tradicional entre izquierda, representada por el economista Andrés Arauz, y derecha, representada por el banquero Guillermo Lasso. Pero la realidad de los resultados muestra indicadores que desbordan los encasillamientos políticos e ideológicos usados para diseñar campañas electorales polarizadas que sirvan para ganar elecciones presidenciales de las repúblicas:

i) Arauz triunfó en la primera vuelta, pero no arrasó. Y Lasso quedó en segundo lugar, pero con 13 % menos de votos que Arauz. Además, Yaku Pérez, el tercero en clasificar, aún no acepta su derrota y, por eso, disputa y cuestiona legalmente el 0,35% de su diferencia con Lasso.

ii) En principio, Arauz tiene la probabilidad numérica más alta de ganar en la segunda vuelta, si ambos candidatos se estancan en los números de votos de la primera, una probabilidad remota pero no imposible. El problema de esta opción es que el 67,3% de los votos válidos no fueron para Arauz, y podrían teóricamente inclinar la balanza en favor de Lasso, que no solo remontaría el 1.203.619 votos que lo separan de Arauz, sino que, además, recibiría todos o parte de los votos que no votaron ni por él ni por Arauz en la primera vuelta. Esta segunda probabilidad numérica es también remota, pero tampoco es imposible. El problema de ella es que Arauz debe estar haciendo exactamente lo  mismo que Lasso: atraer para sí todos o parte de los votos que no fueron para cada uno de ellos.

iii) En una disyuntiva como esa, en la que el 51% de los votos de la primera vuelta, incluyendo nulos y blancos, no fueron para ninguno de los dos candidatos a la segunda vuelta, sería un suicidio político polarizar ideológicamente la campaña que se avecina entre el 16 de marzo y el 8 de abril.

3. Indicadores cualitativos. Por eso, tal vez resulte más útil examinar otros indicadores que podrían marcar las imágenes, las campañas electorales y los acuerdos que podrían pactar los partidos políticos,  pues ninguno obtuvo mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.

i) Imágenes. Tanto Arauz como Lasso tienen imágenes formadas en el imaginario político del electorado ecuatoriano. Quizá la de Lasso esté más delineada que la de Arauz, tanto por sus edades respectivas como por las veces que han competido en las elecciones presidenciales de su país: primera en el caso de Arauz y varias veces, sin éxito, en el caso de Lasso. Pero la imagen pública de Arauz está asociada con la del expresidente Correa y la de Lasso con la crisis financiera previa a la dolarización de Ecuador. Sin embargo, las imágenes pueden ser cambiadas por profesionales competentes en la materia, como ha ocurrido en innumerables ocasiones.

ii) Campañas electorales. Ambos contendientes se alejarán de sus extremos políticos e ideológicos para tratar de aproximar sus imágenes y sus discursos de campaña hacia el centro político a fin de atraer para sí la mayor cantidad de simpatías electorales para la segunda vuelta. Este indicador está directamente relacionado con la imagen personal, tradicional o nueva de cada candidato, y su plan de mercadeo electoral. Finalmente,

iii) Pactos. Ambos candidatos tratarán de celebrar acuerdos programáticos mínimos entre partidos políticos y candidatos que no clasificaron, que podrían llevarlos, incluso, a tener cuotas de poder en el futuro gobierno. Esta es una experiencia puesta en práctica en muchas otras contiendas políticas.

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